Cruces, Rojo y Miedo

Esta historia pertenece a un reto, puedes leer acerca de él aquí: Reto

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Capítulo 1: La Masa Negra

Capitulo 2: Cruces, Rojo y Miedo



Cruces, Rojo y Miedo



Caí, mientras esa luz roja junto a un silencio estresante cubrían todo mí alrededor, creando una sensación de vacío total. Podía ver gotas de sangre saliendo de las heridas que la cuchilla aun clavada en mi hombro provoco. Sabía que caía porque sentía como la gravedad me hacía romper el aire, no podía distinguir ya el punto por donde me lance, hasta que esa masa de humo comenzó a descender en forma de lanza queriéndome alcanzar, mientras más se acercaba esos horribles gritos llenaban el lugar de miedo, junto a esa sensación helada de horror que te cala los huesos cuando miedo es lo único que sientes.

Caí hasta tocar suelo con mi espalda, el sonido del golpe borro por un segundo los gritos que descendían de la lanza que segundos después me alcanzaría. Otro golpe directo, sentí como si miles de agujas a velocidad impresionante golpearan un muro, ese muro era mi cuerpo. Después se desvaneció a mis alrededores, mostrando un campo lleno de cruces, esto parecía un cementerio de suelo y cruces negras con un cielo tan rojo como la sangre limpia que fluye por las venas.

- Es difícil encontrarte cuando te propones esconderte – Decía una voz infantil que salía de todos lados entre risas juguetonas.

- Mírate, un alma tan fría que hasta se congelo, o ¿acaso te congelaste de la emoción al vernos? – Preguntaba otra voz infantil mientras se burlaba de mí.

- ¿No crees que pagarnos te hubiera salido más barato? Mira que hacernos venir a mitad del océano a buscarte de por si te genera un cargo extra. Por cierto, esa cuchilla no es de regalo, es la única que me queda desde que me quitaste las demás. – Era extraño, pero esta tercera vos me sonaba familiar, provenía de una niña de coletas que se materializaba de los fragmentos de la masa de humo que restaban en el ambiente, detrás de ella, se formaron otras dos siluetas infantiles de niñas, de verdad daban miedo al verles a los ojos.

Aun sentía mi cuerpo congelado, poco a poco me puse de pie y pude enfocar mejor mi entorno, no eran cruces como tal las que me rodeaban, eran espadas que aun guardaban la experiencia de hacerte sentir en un cementerio. 

Las tres niñas se acercaron a mí. La dueña de la cuchilla saco sin piedad su pertenencia de mi cuerpo para luego limpiarla con cierto asco en el rostro.

- ¿Haces que esto termine ahora o nos cobramos los intereses? – Preguntaba ansiosa la pequeña de cabello suelto y largo.

¿Alguna vez has sentido cuando tu cerebro se congela al tomar o comer algo frió? Así sentía mi cabeza, aun entumida por congelar mi cerebro, no podía concentrarme de manera correcta, solo podía sentir el miedo del presente, la duda y la desesperación del momento.

- ¿No vas a hablar? Ok. – De la nada una masa de humo como la de antes salió de sus manos y formo una Oz, por un momento pensé que la muerte venia por mí.



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Capitulo 3: Corriendo para encontrarme   
Capitulo 4: Recuerdos Mortales




Helena Sanz

En un principio, uno escribe para sí mismo, luego, cuando me entere de que vos me leía, entonces empecé a escribir para ti. Puedes seguirme si gusta en mis redes sociales, también, puedes compartirme ;3

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